jueves, 4 de abril de 2013

Mi viruela y tú.

Puede que te avienten flores e a puños llenos, de nada sirve eso. Quizá puedan maldecirte en sueños por mil noches o en bocas susurrantes, pero de nada sirve eso. Francamente lo que mas hierve al cuerpo es que te digan cuanto te detestan, en presencia y en ausencia. Y eso tampoco sirve, pero si calienta, te llenan los oídos de serpientes que cascabelean a un solo ritmo para que así dejes de escuchar lo que habías prometido a ti mismo.

Si, lo se, sabia que esto no seria sencillo ni para ti, ni para mi, ni para nadie, ni para el sol que nos alumbra, aun menos para la luna que nos cobija con su manto de estrellas, que en algunas noches nos mantuvieron acurrucados y esta noche tu ausencia son cien mil millones de años luz, en verdad que ni frio me ha dado. Tengo un tipo de viruela que me consume el cuerpo por no poderte decir lo que en verdad pienso de tu estado tan patético y aun mas el mio. Soy una patética  melancólica  bipolar, y bisentimetal. Hoy te amo, mañana te me olvidas. Esta noche te sueño... solo fue un sueño.

Quizá, lo mejor de todo es que en ocasiones me siento tan poderosa que podría destruirme en muchos casos, porque nunca he pensado en hacerte daño, seria mejor renacer por mi propia cuenta. Seamos sinceros, evitémonos de engaños, duele mas mirarnos los ojos y ver en blanco, lastima mas mi cuerpo el saber que de ti ya no estoy enamorada.